La niña en cuestión se llamaba María de los Ángeles. No se por donde andará hoy. Era rubia y tarada, un buen lomo, mucha guita (papá tenia una fabrica textil en una ciudad de la provincia de Buenos Aires) y unos aires de diva que ni les cuento.
Me la presentaron en una quinta, a finales del verano del 2008, donde yo había caído por la invitación de un amigo cuyo nombre no puedo dar porque ese fin de semana este señor estaba de trampa.
Era una rubia divina, que hablaba medio afectado
(tendes? tarado) y se las daba de súper estrella del sexo; lucia un diminuto traje de baño (increíble), se sentaba siempre en pose, se mordía los labios, se la pasaba acomodándose el pelo y le gustaba histerisquear con todo el mundo... pero era divina. Los detalles no me gustaban, me gustaba ella ¿entienden?. Bueno.
Pero con una mina tan agrandada, aunque me guste mucho, no lo demuestro. Así que me pase toda esa tarde en un rincón hablando con unos pibes piolas, y a la rubia ni bola. Y creo que ella lo advirtió. Así que cuando se iba haciendo de noche, María de los Ángeles se sentó a mi lado y sin decirme nada recostó su cabecita en mi hombro. Biennn.
Sintetizo: nos fuimos juntos en el jeep de una amiga suya, quien nos dejo en Colon Y Dr. Muñiz, a las diez de la noche. Era verano, por la zona andaba todo el mundo de paseo y nosotros dos ahí, vestidos con shorcitos sin saber bien que íbamos a hacer.
Hicimos la lógica, claro. Tomamos un remis y a los cinco minutos estábamos en su casa.
Digo la casa de sus padres, virtualmente una mansión con diez mil habitaciones, dos pisos y una buhardilla que era casi como mi casa.
-Quedate, mis viejos están de vacaciones, estoy sola- Me dijo María de los Ángeles. Obvio me quede.
Luego de un buen aseo, en un de los baños principales, subí a la habitación de la niña ataviado solamente con una toalla, y ahí la encontré, tirada en la cama, abajo de la sabana que le cubría hasta el cuello, tan diosa como la había visto hace un rato, pero desnuda.
Fue un sueño, por lo bajo. María de los ángeles era de esas mujeres que no tienen prejuicios en la intimidad, y así se mostro. A la media hora de approach, parecía que nos conocíamos desde siempre. Que lindo.
Pero era re-tarada. Cuando hablaba decía boludeces. Tenia cosas hermosas, eso si, como jugar a ser una estrella porno cegándose de risa, danzando en bolas arriba de la cama, saltando encima mío, poniendo carita de chancha. Pero no decía nada interesante, que lo parió. Igual lo pase de diez. Imagínense.
Vuelvo a sintetizar: Me pase una semana viviendo (prácticamente). Me levantaba como podía para ir al trabajo (tenia un filtro atroz) y volvía.
Hasta que llego el Sábado, día de franco. María de los Ángeles se levantaba a eso de las diez, me sirvió un café y mientras yo grababa unos CD´s en su computadora, me dijo que enseguida volvería, que tenia que ir hasta la oficina de su papa a ver si había novedades.
A eso de las doce, sonó el teléfono y atendía. Era la tarada. Digo, la rubia.
-Tengo dos noticias.
-Empeza por la mala.
-Esta noche me voy a Punta del Este con mis viejos, el plomo de papá me extraña. Y no voy sola, me voy con Fer, mi novio. ¿Te enojas?
-No, esta bien. Y decime la buena noticia.
-Que vos también venís conmigo
-¿?
-Si, no hay drama, Yo le explico a fer y listo.
-¿Como?
-Siii, hacete un bolso y volve a casa a las cinco. Que a esa hora nos pasan a buscar para llevarnos al Aeroparque. Vamos en Aerolíneas, salimos nueve y media. Que loca, por Dios. Ni bien colgué me vestí, me tome un remis hasta casa y al promediar el viaje, me decidí.
No volví, claro, me alquile una película para verla solo el sábado a la noche, me tome dos cervezas y dormí hasta las dos de la tarde del domingo. La tarada debe estar esperándome todavía.
Miren que iba a prenderme en esa de seguir el romance con la niña, estando su novio al lado. Me encanta ser loco, pero no como vidrio.
Ni por una rubia, espero que entiendan.
Fuente: Ni idea!!